domingo, 19 de agosto de 2012

Vigencia de la Ley de Moore. Columna del 19/8/2012


Resulta interesante, justamente esta semana que el IBM PC cumple 31 años, corroborar el avance gigantesco en materia de capacidad de cómputo de los dispositivos personales, no sólo en los PCs de escritorio o portátiles, sino en las ventajas que apreciamos hoy en un teléfono inteligente, respecto al IBM PC original.
El millón de instrucción por segundo (MIPS) es una medida adecuada para comprobar esta evolución, pues el IBM PC tenía menos de un Mips cuando salió a la venta. Podía ejecutar unas 500.000 instrucciones por segundo.
Para PCs de escritorio y portátiles, este índice de rendimiento ha crecido más de 1.000 veces y, en el caso de un teléfono inteligente, unas 350 veces. Mientras tanto, el precio se ha divido entre cinco, pues con los 5.000 dólares que costaba ese PC pionero (no fue el primero, pero sí el que estableció los estándares) hoy se puede comprar el mejor ultrabook (Una MacBook Pro ;-) un PC de escritorio, una tableta vanguardista, un Smartphone y sobra dinero.
Por supuesto, el contexto ha cambiado mucho en tres décadas. Al inicio de los 80 sólo una élite entre las comunidades académicas participaba en un Internet incipiente y fue en los 90 cuando Internet trasciende al público masivo y, paralelamente, se comienza a perfilar la revolución móvil.
El progreso del poder de cómputo y de la banda ancha, junto a celulares más inteligentes, es lo que configura el mundo digital actual. ¿Pero qué viene en los próximos años?
En 2006, el visionario Ray Kurzweil pronosticaba para 2009 que un PC realizaría un millardo de cálculos por segundo y se quedó corto casi por dos unidades de magnitud. “Prácticamente, no se utilizarán cables, pero seguirán existiendo teclados”, decía acertadamente como lo demuestran los PC Todo-en-Uno y los celulares Qwerty.
 El aspecto de los PC de alta resolución cambiará, decía Kurzweil. “Se encontrarán en la ropa, en joyas o tendrán el tamaño de un libro de escaso grosor”.  ¿Una tableta?

Bits y bytes

Escritura abierta

En momentos en que los teóricos discuten la muerte de la novela, un notable escritor español, Arturo Pérez Reverte (El Maestro de Esgrima, El Pintor de Batallas) propone una buena experiencia: registra en una bitácora web (j.mp/novelaconst) todo el proceso de construcción de su nueva novela  “El tango de la vieja guardia”, incluyendo textos ya listos de la misma y reflexiones sobre los personajes o la ambientación.

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